TDAH: comprensión, autoestima y derecho a aprender
Cuando el niño empieza a creer que el problema es él
Muchos niños con TDAH crecen escuchando, directa o indirectamente, que algo en ellos está mal.
Que son “demasiado inquietos”, “despistados”, “impulsivos” o “difíciles”.
Aunque nadie lo diga con mala intención, el mensaje se repite tanto que el niño termina creyéndolo.
El TDAH no se vive solo como una dificultad de atención.
Se vive como una experiencia constante de corrección, frustración y señalamiento.
¿Cómo lo viven los niños con TDAH?
Desde muy pequeños, muchos niños con TDAH sienten que hacen un esfuerzo enorme para cumplir… y aun así no es suficiente.
Lo viven así:
- intentan concentrarse, pero su mente va más rápido que las instrucciones,
- quieren portarse bien, pero su cuerpo se adelanta,
- saben lo que deben hacer, pero no logran organizarse,
- se esfuerzan… y aun así reciben llamados de atención constantes.
Con el tiempo, el niño deja de intentarlo.
No porque no quiera, sino porque se cansa de fallar.
Lo que no se ve (y duele profundamente)
Lo más doloroso del TDAH no siempre es lo visible.
Lo invisible es:
- la vergüenza de sentirse “menos” que otros,
- el miedo a equivocarse otra vez,
- la comparación constante,
- la sensación de no encajar.
Muchos niños con TDAH empiezan a definirse a sí mismos desde el error:
“Yo soy el problema.”
“Siempre hago todo mal.”
“Es mejor no intentar.”
¿Qué pasa cuando no hay acompañamiento adecuado?
Sin comprensión ni apoyo, el TDAH puede derivar en:
- baja autoestima,
- ansiedad o tristeza persistente,
- rechazo escolar,
- dificultades en los vínculos,
- etiquetamiento constante,
- abandono emocional o académico.
El riesgo no es el TDAH en sí.
El riesgo es crecer sintiéndose insuficiente.
¿Y las familias?
Las familias también se desgastan.
Muchos cuidadores viven entre la culpa, la frustración y el cansancio.
Aman a sus hijos, pero no siempre cuentan con herramientas para acompañarlos sin dañar el vínculo.
Sin orientación, el día a día se llena de conflictos, regaños y tensión, afectando la relación familiar y la confianza del niño.
Acompañar al niño con TDAH implica acompañar a su familia.
¿Qué hacemos desde Fundación Ideo Kids?
En Fundación Ideo Kids trabajamos desde una mirada respetuosa del TDAH.
Acompañamos a niños y familias para:
- fortalecer la autoestima del niño,
- ayudarlo a comprender cómo funciona su mente,
- ofrecer estrategias emocionales y pedagógicas acordes a su desarrollo,
- orientar a las familias para construir vínculos más seguros y comprensivos.
No buscamos que el niño “encaje a la fuerza”.
Buscamos que se sienta valioso tal como es.
¿Por qué es importante apoyar esta causa?
Porque un niño que cree en sí mismo tiene más oportunidades de aprender, vincularse y crecer.
Porque el TDAH no define el valor de una persona.
Porque comprender cambia historias.
Apoyar esta causa es:
- prevenir el daño emocional,
- sostener la permanencia escolar,
- construir infancias más seguras y dignas.
La infancia es una ventana crítica.
Lo que no se acompaña hoy, suele reaparecer con más fuerza mañana.
Apoyar la salud emocional en la infancia es:
- prevenir sufrimiento futuro,
- fortalecer familias,
- cuidar comunidades enteras.
Un niño comprendido a tiempo puede recuperar la confianza en sí mismo.
Tu apoyo permite acompañar a niños con TDAH y a sus familias desde el respeto, la comprensión y el cuidado emocional.
Fundación Ideo Kids es una entidad sin ánimo de lucro.
Los aportes sostienen los programas y la continuidad de los procesos de acompañamiento.